10:17 | 22 May 2013
(PTE DE MAIZAR) MORELLI: Una oportunidad histórica PDF Imprimir E-mail
Sábado, 16 de Junio de 2012 10:46
16-de-junio-agroindustria-morelliEl autor destaca la enorme oportunidad que tiene la cadena del maíz y el sorgo de apuntalar el desarrollo de la Argentina a partir del agregado de valor de los granos y el aprovechamiento de la creciente demanda mundial de productos como la carne, el etanol y los biomateriales. "La dedicación y el compromiso de todos los sectores resultan clave", advierte.

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El autor destaca la enorme oportunidad que tiene la cadena del maíz y el sorgo de apuntalar el desarrollo de la Argentina a partir del agregado de valor de los granos y el aprovechamiento de la creciente demanda mundial de productos como la carne, el etanol y los biomateriales. "La dedicación y el compromiso de todos los sectores resultan clave", advierte.

El crecimiento de los estándares de vida de una población que aumenta conduce a un substancial incremento de la demanda mundial de energía y alimentos. En este contexto, en la última década el consumo mundial de maíz creció desde 610 millones de toneladas hasta poco más de 900 millones, un incremento de más del 50%.

Las industrias que procesan el grano son cada vez más sofisticadas y lo transforman en todo tipo de productos de uso cotidiano. Además de ser el forraje por excelencia para la producción de carnes, la industria de etanol no se detiene, el biogás y los biomateriales vienen para pisar fuerte y el crecimiento de las industrias de molienda en los países asiáticos es exponencial.

Los cambios son tan profundos que significan el nacimiento de una nueva era, un tiempo que nos brinda a las cadenas agroindustriales argentinas, y en particular a la cadena del maíz y del sorgo, una de las mayores oportunidades para desarrollarse de la historia. Pero el cambio es complejo y supone sortear nuevas amenazas y problemas, tanto a nivel nacional como internacional.

Maizar tiene como objetivo primario la consolidación y unificación de todos los actores que integran la cadena del maíz y del sorgo. Resulta clave contar con la dedicación y el compromiso de todos los sectores para conocer el impacto global que tendrá un determinado plan de acción. Nuestra estrategia basada en relaciones nos permite alcanzar una visión integradora y accionar sobre la base de una perspectiva compartida.

La cadena de valor del maíz y del sorgo constituye un pilar fundamental para el desarrollo de Argentina. Ambos cereales contribuyen positivamente a la actividad económica y las exportaciones, y tienen un impacto significativo en la generación de empleo, los ingresos fiscales y la sustentabilidad del sistema productivo. Sin embargo, en el plano nacional la cadena tendrá que sortear problemas de extrema complejidad.

Tal vez la más importante sea la diferencia entre el precio FOB argentino y el precio que percibe el productor. Es fundamental solucionar el problema comercial y lograr que el funcionamiento del mercado encuentre el equilibrio entre la oferta y la demanda. El mercado de maíz necesita certidumbre, porque la incertidumbre siempre se traduce en descuentos en los precios, al aumentar los costos de transacción.

En la Argentina nunca en la historia faltó maíz; además, un precio artificialmente bajo de la materia prima no le brinda a las industrias una ventaja competitiva sostenible. Los costos de producción y transacción, en particular los de marketing, posicionamiento y comercialización, crecen con la agregación de valor y son éstos los que nos dejan fuera de competencia en mercados internacionales con participantes cada vez más eficientes.

Otro costo que impacta negativamente sobre la producción, y que debemos corregir, es el aumento del precio de los fletes. Todos estos problemas atentan contra la rentabilidad de la empresa agropecuaria y especialmente contra los productores de maíz, porque es un cultivo que requiere altas inversiones. Además, venimos de una sequía histórica, que impactó fuertemente sobre el bolsillo de los productores.

Esta situación, sumada a la creciente presión impositiva hacia el sector, nos configura un escenario sobre el cual vamos a tener que trabajar muy fuertemente para modificar la ecuación del productor y desatar el verdadero potencial que tiene la cadena del maíz y del sorgo.

No obstante, gracias al trabajo realizado junto al sector público se han alcanzado importantes logros. Las modificaciones realizadas por el MAGyP en el sistema de aprobaciones de nuevos eventos biotecnológicos ponen a la Argentina en un plano de igualdad con nuestros competidores respecto al acceso a nuevas tecnologías.

Queremos resaltar también el excelente trabajo realizado para fijar los estándares de calidad que llevaron a la apertura del mercado chino, país que según los analistas se va a transformar en pocos años en el primer importador mundial de maíz. Por su parte, la creación de la nueva secretaría de Agregado de Valor y Nuevas Tecnologías es un hecho auspicioso, así como también la función que cumple el PROSAP y su plan para alcanzar las 16 millones de hectáreas de cultivos bajo riego, factor clave para el desarrollo del maíz y del sorgo.

En Maizar trabajamos para solucionar los problemas de coyuntura pero también pensamos en el largo plazo. Años atrás comenzamos a ver que la producción de etanol a partir de maíz era una buena oportunidad para la Argentina y hoy tenemos varias plantas en construcción, que en el corto plazo significarán una demanda adicional de más de un millón de toneladas de maíz y sorgo.

Además, la importancia que tienen el uso de gas y electricidad en nuestra matriz energética le brinda a estos cultivos otra oportunidad para sustituir biocombustibles fósiles por renovables a través del biogás. Debemos considerar que con 1,5 millones de hectáreas de maíz podríamos producir biogás suficiente para sustituir los 3.000 millones de dólares de gas natural licuado que se importan anualmente. Por su parte, el MinCyT, Maizar y otras instituciones venimos trabajando para el desarrollo de biorrefinerías, un nuevo concepto en la obtención de productos.

El potencial de crecimiento de la cadena no tiene límites y la Argentina dispone de las más modernas herramientas para maximizar la producción de maíz y sorgo y su transformación en múltiples productos como almidones, fructosas, harinas y proteínas animales de alto valor como las carnes aviar, porcina y vacuna, además de huevos y productos lácteos, etanol, biogás, entre otros productos cuya demanda crece exponencialmente.

Sin embargo, las inversiones necesarias para lograr los objetivos son cuantiosas y requieren la participación de todos los sectores involucrados. Debemos aprovechar hoy esta oportunidad histórica.
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FUENTE: http://www.clarin.com/rural/

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Última actualización el Domingo, 01 de Julio de 2012 10:30