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DESARROLLAN DISPOSITIVO PARA EXTRAER EL ARSENICO DEL AGUA PDF Imprimir E-mail
Martes, 13 de Marzo de 2012 08:31


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Investigadores argentinos trabajan en el desarrollo de un sencillo dispositivo para reducir la presencia de arsénico en el agua que utilizan algunas poblaciones rurales.

El tema es de vital importancia para pueblos de una franja central del territorio argentino, donde parte del agua subterránea contiene naturalmente un alto componente de arsénico, lo cual constituye un serio problema de salud pública debido al poder cancerígeno y neurotóxico del elemento.

Emprendió la tarea un grupo de investigadores de la División Química del Agua y del Suelo del Centro Atómico Constituyentes de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), bajo la dirección de Daniel Cicerone.

El grupo desarrolla un reactor de tres columnas de plástico que utiliza como componente esencial huesos de vaca, los que tras un sencillo proceso de calcinado y trituración, logran retener el arsénico del agua potable.

La contaminación con arsénico puede estar naturalmente en el agua o llegar a ella por la actividad humana.

En una franja continua noroeste-sudeste, desde la Cordillera hasta la costa rionegrina aproximadamente, la población rural está expuesta a lo que se ha definido como hidroarsenicismo crónico regional endémico (Hacre).

Esa enfermedad es provocada por la ingestión continua de agua con valores de arsénico superiores a cierto nivel, que calcula la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que se espera que este dispositivo sea una gran contribución.

El material elegido para hacer funcionar al reactor es la hidroxiapatita, una sustancia que los científicos de la CNEA vienen estudiando desde 2000.

La hidroxiapatita es un mineral que está presente en los huesos y tiene la capacidad de inmovilizar contaminantes como antimonio, cadmio, zinc, cobalto y arsénico, según lo prueban diversos trabajos realizados por el grupo de investigadores.

"Se forma una unión estable entre los sitios reactivos del material y el contaminante, y queda éste retenido en la fase sólida porosa" del dispositivo, aseguró Juan Daniel Grande Cobián, químico especializado en este tema.

Grande Cobián agregó que el reactor que están diseñando está especialmente pensado para entornos rurales y aislados, en donde muchas veces no se tiene acceso a la energía eléctrica.

"Por eso, buscamos un material que puede ser obtenido fácilmente en el campo y afín a la identidad cultural del poblador. La idea fue crear un equipo de fácil operación y mantenimiento, con acciones que se pueden llevar a cabo en su totalidad en la misma comunidad rural", afirmó.

El investigador explicó que "una vez calcinado, el hueso debe ser triturado. Esto puede realizarse con trituradoras de maíz, morteros o hasta con un palo de amasar. Finalmente, el material obtenido se tamiza para poder utilizar sólo las partículas milimétricas".

Según Grande Cobián, "este tamaño de partícula asegura que el agua fluya y al mismo tiempo tenga un tiempo medio de residencia con la hidroxiapatita como para que los contaminantes pasen de la fase líquida a la fase sólida", o sea, sean capturadas químicamente por las partículas de hueso y salgan del agua.

El modelo de reactor propuesto por los investigadores consiste en tres columnas de plástico rellenas de hidroxiapatita, que funcionan por gravedad.

El aparato "posee un tanque de polietileno conectado a una mochila de baño clásica que, por acción del flotante, suministra presión constante de agua arsenical sobre la cabeza de la primera columna. Entonces, a medida que el agua fluye a través de las columnas de hidroxiapatita, se va descontaminando".

Grande Cobián agregó además que, a medida que el agua fluye, la hidroxiapatita se va saturando de arsénico. "Es decir, el material tiene una vida útil determinada".

"Justamente, nuestro trabajo consiste en determinar el tiempo de vida útil para especificar la frecuencia de recambio de las columnas de hidroxiapatita", detalló.

Las columnas usadas son un residuo no especial, del que puede disponerse en el mismo suelo, asegura el investigador.

El dispositivo fue probado en Médanos, en el suroeste de Buenos Aires, y Los Pereyra, en Tucumán. "Además de probar la aceptación de la tecnología por parte de los pobladores —que fue muy buena—, los reactores fueron capaces de remover de modo simultáneo arsénico y flúor de las aguas naturales bajo condiciones de operación reales", dijo Grande Cobián.

"También se demostró que retuvieron calcio y suministraron agua con valores de pH, dureza, arsénico y flúor que satisfacen las especificaciones impuestas por el Código Alimentario Argentino para aguas de bebida. Y al mismo tiempo, evitó la incorporación de material particulado suspendido al agua tratada", reseñó.

El próximo paso de los científicos del proyecto —que están en el proceso de patentar la tecnología— consistirá en obtener la certificación del dispositivo por los organismos competentes. (Télam)
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FUENTE: http://www.ieco.clarin.com/

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Última actualización el Martes, 20 de Marzo de 2012 09:22